viernes, enero 27, 2006

Vender: verbo complicado

Hola Colegas: Buenos dias!
Seguimos en alta temporada, El Conrad sigue siendo el sitio de visita obligada de todos los turistas que han escogido este hermosos destino de Punta del Este para sus vacaciones de verano 2006.
Hoy les traigo una nota de interes para todos, de un gran tratadista de este tema como lo es Ben Shapiro, en la pagina de intermanagers

Un feliz dia, productivo para todos!

ivanres49@hotmail.com


Un vendedor con éxito no es el que vende más, sino el que vende lo que quiere a los precios que quiere, defiende Ben Shapiro, reconocido experto en marketing y ventas de Harvard.Vender es como transmitir un mensaje. El proceso de comunicación requiere de un emisor, un transmisor y un mensaje; vender requiere un vendedor, un producto o servicio y un comprador. Vender es un verbo complicado; implica compromiso, entrega y entusiasmo. Dirigir a los vendedores para obtener mayor rentabilidad y crear una fuerza de ventas adecuada, son las primeras líneas de ataque en un mundo cada vez más hostil. Aspiramos a una cultura de ventas profesionales: a una cultura proactiva que considera al servicio como base y que empieza desde la parte más alta; una cultura que se enfoca a metas claras orientadas a los clientes, que realiza compensaciones sensibles y posee un sentido de continuidad que va más allá de los vendedores. Ahora, la palabra vendedor también puede ser un sustantivo complicado, pues requiere de las mismas características que el vender. Un buen vendedor necesita estar impulsado por el ego, ser altamente competitivo, generar empatía con la gente y, a veces, hasta ser capaz de leer sus pensamientos.Fijar el precio es la etapa crucial del proceso de venta. Cuando se trata el tema de negociar un precio, es fácil imaginarse una de dos opciones: un duelo entre dos personas totalmente estresadas a punto de pelearse, o por el contrario, una persona dominante apostando al todo o nada frente a otra que lo observa de manera pasiva. No debe ser así, es posible ganar sin regatear agresivamente o destruir a otra empresa. Los competidores inteligentes no tratan de derrotar a sus adversarios; por el contrario, evitan la contienda directa y optimizan las ganancias. Para eso se necesita análisis inteligente

Hasta pronto!

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